13 Oct HOGAR
¿A qué llamamos hogar? A veces es un lugar, un sentimiento, una persona, una sensación reconfortante de pertenencia, de saber que llegaste a donde tienes y quieres estar.
Cuatro paredes no son hogar. Pero si, cuatro paredes pueden convertirse en un hogar, albergando vivencias, recuerdos y confidencias; siendo reflejo de sus habitantes, de su energía y personalidad.
Convertimos lugares estériles en una prolongación de nosotros mismos, hasta el día que, inevitablemente, nosotros cambiamos y ese al que llamábamos hogar ya no encaja; o más bien somos nosotros quiénes no encajamos en él.
Crecemos, cambiamos, evolucionamos y aunque cueste, nos desapegamos con el fin de continuar camino y encontrar nuevos espacios estériles, lienzos en blanco en los que volver a dibujar.

Decir adiós cuesta, cambiar de ciclo cuesta, así como despedirse de quien fuiste e incluso de quien no llegaste a ser.
Pero llega ese momento en el que descubres qué es lo que realmente quieres, y resistirse al cambio sería una estupidez.
Así que, haces las maletas, observando para tu asombro, que las mariposas revoloteando en tu estómago son mucho más poderosas que las interrogantes que sobrevolaban tu cabeza.
Y descubres que vayas donde vayas y estés con quien estés, el verdadero hogar al que perteneces y debes cuidar y mantener, se encuentra en tu propio ser, pues en él habitan todas las mujeres que fuiste, eres, y llegarás a ser.
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