20 Oct LUNA LLENA
A veces persigo la luna, aun siendo consciente de que jamás podré alcanzarla.
Camino mirando al cielo y mientras la contemplo, siento el poder de su magia; esa extraña atracción que me impulsa a perseguirla, observarla y disfrutar del enigma, del paisaje cambiante a su paso, de esa tenue luz que hace visible el contorno de las montañas.
A veces persigo la luna y me asalta esa vena romántica que nunca quiero mostrar a nadie, ni por nada.
Otras, en cambio, despiertan las sombras que habitan en las profundidades del alma.

Y, por fortuna, la mayoría de las veces, todas las mujeres que habitan en mí, se reconcilian y juntas aúllan en silencio, se miran y ríen a carcajadas, porque la luna llena las invita a bailar la danza ancestral, correr tras los lobos, conectar con su esencia y no temer a nada.
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