17 Oct LA VERDAD
No existe una verdad absoluta.
Existen verdades superpuestas, paralelas, coincidentes a veces, como casualidades interestelares que despejan incógnitas.
Existen momentos que paramos en el tiempo y queremos guardar en nuestra más profunda memoria de sentimientos.
Destellos de felicidad o FELICIDAD CON MAYÚSCULAS, con todas las letras, que inunda el alma y exalta la belleza de la realidad creada a la que nos aferramos para no bajar la mirada.
Hay verdades que llegan y no sabemos dónde ubicarlas en espacio y tiempo; quizá al fondo del armario, junto a esos vestidos que no utilizamos, evitando así cubrirnos con ellas, pues sabemos que entristecerán nuestra realidad.
Verdades que nos empeñamos en no mirar, porque preferimos seguir caminando creando nuestra burbuja de felicidad.
¿Dónde está el límite? ¿Esa línea divisoria entre lo que es, debería ser y entre lo que podría ser pero nunca será?
¿Quién impone una única verdad? ¿Acaso lo sentido y vivido no forma parte de nuestra realidad?

Y si… ¡¡Todo fuera al revés!!
¿Y si no fuera una burbuja de irrealidad rodeada de una única verdad, sino más bien una burbuja de verdad rodeada de un mundo irreal?
Y si… ¡¡El mundo por montera fuera lo único que nos hace vibrar!!
Y si… Morimos mañana…¿Acaso a alguien le importaría si era verdad o mentira, real o irreal?
Y si… Simplemente quiero, me dejo querer, sorprender y encontrar.
Esa es mi única verdad.
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