05 Sep MÚSICA PARA VIVIR
EFECTOS DE LA MÚSICA EN CUERPO Y MENTE
No hace falta tener un doctorado en Harvard para saber -y sentir-, que la música es capaz de producir en nosotros multitud de sensaciones diferentes: transportarnos en el tiempo, cambiar nuestro estado de ánimo e incluso ayudarnos a comprender momentos vividos o presentes. Desde un punto de vista claramente subjetivo, considero la música fundamental en mi vida, principalmente por los siguientes puntos:
- La banda sonora que elija para mi vida marca mi caminar.
- Me gusta y es fundamental descubrir cosas nuevas que me hagan vibrar, no anclarme en “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
Durante una etapa de mi vida, conviví con una persona cuya música, día tras día, arrastraba a la melancolía, al pasado y a lo no vivido. Casi sin darme cuenta, los días eran grises cada vez que sonaba esa música. Solo de pensarlo siento escalofríos y la sombra de la tristeza sobrevuela mi cabeza. Sin lugar a dudas, para mí, la música es una parte esencial de mi vida interior. ¿Por qué será que a veces nuestros cerebros recuerdan melodías que no escuchamos hace siglos? ¿Por qué las elige nuestro subconsciente?
Según el neurólogo Oliver Sacks, en su libro Musicofilia, la música discurre por un sistema autónomo, independiente a la conciencia; eso explica la fidelidad y cualidad aparentemente indeleble de la memoria musical, como el hecho de que no se vea afectada por los estragos de la amnesia y la demencia.
Dicho esto, entremos en materia.
LA MÚSICA EN LA EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO
La sensibilidad para la música, que nuestros sistemas auditivos y nerviosos estén afinados para ella, continúa siendo un enigma, pues desde el punto de vista puramente biológico no parece ser indispensable para la supervivencia.
Sin embargo, los sonidos rítmicos acompañan al ser humano incluso antes que el lenguaje verbal; se han encontrado instrumentos musicales más antiguos que el Homo Sapiens.
Entonces, aun no siendo indispensable para la supervivencia, ¿está vinculada la música con la evolución del ser humano?
Según algunos investigadores, dado que las áreas cerebrales que controlan y ejecutan el movimiento, responden a la música, esto puede sugerir que se desarrolló para promover el movimiento colectivo, hecho que le otorga un valor evolutivo, ayudando a consolidar comunidades unidas.
El psiquiatra y melómano Anthony Storr, afirma que si entendemos cómo se originó la música, tal vez comprendamos mejor su significado.
La música ha tenido un papel importante en la interacción social: desde cantos de guerra y religiosos, hasta funerales o fiestas. Es decir, la música une a las personas.
Y es el ritmo el responsable de este vínculo, pues sincroniza cuerpos y mentes. Aunque no prestemos atención a la música, tendemos a llevar el compás y responder al ritmo con un movimiento.
Pero lo más curioso de todo es que las investigaciones revelan que las respuestas motoras anticipan al propio ritmo externo; es decir, que extraemos patrones rítmicos muy precisos que luego prevemos. De alguna manera es como si nuestro cerebro tuviese la necesidad de organizar la información con su propia pauta.
¿QUÉ DICE LA CIENCIA DE LOS EFECTOS DE LA MÚSICA?
De entre los numerosos estudios dedicados al tema, algunos señalan que la influencia de la música sobre nuestro cerebro surgió por la capacidad que tienen los ritmos y sonoridad de involucrarse con áreas destinadas a las emociones, el lenguaje y el movimiento, poniéndolas a actuar de forma simultánea.
Según un análisis llevado a cabo por la Universidad de Florida, a nivel cerebral, la música parece descomponerse y actuar en diferentes áreas donde se generan efectos que se manifiestan en las reacciones que la gente tiene al escuchar una canción.

Además, como indicaba anteriormente, dado que basta una nota para que el cerebro anticipe las que sigue, gracias a los circuitos cerebrales relacionados a experiencias musicales obtenidas durante toda la vida, esto explica en parte las respuestas emocionales.
Estudios recientes han demostrado que lo que siente una persona al escuchar una pieza musical es similar a lo que experimenta el resto de la gente, otorgando a la música un valor importante como elemento de comunicación emocional.
Y es que la música puede llegar a proporcionarnos placer, emocionándonos y fomentando la producción de dopamina.
Fascinante, ¿verdad? Parece ser que la música provoca reacciones en nuestros cerebros comparables a las que generan estímulos necesarios para nuestra supervivencia como son la comida y el sexo.

TERAPIA MUSICAL
Escuchar música desde niños no nos asegura que nos convirtamos en genios de las matemáticas; pero si existen evidencias de los beneficios que aporta a edades tempranas tanto la escucha como la participación en creación de música, pues estimula el desarrollo de diferentes zonas del cerebro.
En ocasiones, la música es lo único que funciona; algunas personas con dolencias neurológicas graves, reaccionan de manera intensa a la terapia musical.
Gracias a la música, sobre todo con fuerte carácter rítmico, algunos pacientes de parkinson pueden moverse con facilidad y fluidez, pues mientras la escuchan, recuperan la velocidad de movimiento que tenían antes de la enfermedad.
En el caso del autismo, la música representa un medio de comunicación para establecer contacto con estos pacientes más inaccesibles.
Del mismo modo, también se observan mejorías en personas con demencias y secuelas de enfermedades cerebrovasculares.
Imágenes cerebrales nos revelan la activación múltiple de las regiones cerebrales que favorecen la plasticidad neuronal; y esta es la razón por la que terapia musical es de gran ayuda en procesos de rehabilitación, promoviendo estados de ánimo positivos y favoreciendo génesis de movimientos.
Sin saber exactamente por qué, el alzhéimer no puede con la música. A pesar de la devastación que sufre el cerebro con esta enfermedad y en particular en la memoria, la mayor parte de los enfermos conserva recuerdos musicales.
Quizá la explicación de mayor peso sea que los recuerdos que más perduran son los ligados a una vivencia emocional intensa, y la música está muy unida a las emociones.
¿QUÉ EXPERIMENTAMOS AL ESCUCHAR MÚSICA?
Múltiples estudios han tratado de simplificar los efectos de la música sobre el cerebro y aunque resulta compleja la relación de sonidos con las neuronas, podemos identificar los siguientes efectos.
- La música nos produce tranquilidad. Escuchar música actúa directamente sobre el hipotálamo y otros centros responsables de activar el área de recompensa y placer, mejorando la circulación cerebral, liberando serotonina y reduciendo niveles de cortisol. Es decir, nos armoniza, disminuye niveles de ansiedad y relaja casi al instante.
- Provoca tristeza consoladora. En este punto, expongo un doble razonamiento.
- Induce planificación de movimientos. La música activa los centros de movimiento para producir acciones rítmicas: baile, y desplazamientos armónicos de algunas zonas del cuerpo, moviendo cabeza, manos o realizando un zapateo.
- Facilita la comunicación. La música es capaz de producir reacciones similares en grupos de personas que se encuentran en las mismas condiciones, facilitando la comunicación y conexiones emocionales entre ellas. No puede darse esta comunicación si previamente no parten de las mismas condiciones, porque las reacciones no serán las mismas.
- Experimentamos el llamado gusano musical, esa melodía que te atrapa y no se termina de ir de la cabeza, apareciendo repetidamente. Esto se debe a que nuestra corteza cerebral tiene la necesidad de completar melodías, y nos las recuerda constantemente para tratar de terminar el puzle con las piezas que faltan. Precisamente de esta técnica hacen uso algunos publicistas para que el posible cliente recuerde de forma insistente la melodía de un anuncio.
Son asombrosos todos los procesos que se generan al escuchar música.
¿Cómo sería nuestra vida sin ella? Prefiero no pensarlo y os dejo disfrutar de un directo de Leiva.
Puede que os guste el artista en cuestión, o tal vez no; pero estoy segura que si os imagináis ahí, en medio de ese concierto, cantando y contagiándoos de esa energía colectiva, sonreiréis y disfrutaréis, porque es una experiencia vivencial que quedará grabada a fuego.
No Comments