02 Oct GATOS LOCOS
Había una vez un gato, que a una gata quería conquistar.
Se ponía y quitaba el sombrero y de él sacaba todo lo que la gatita quería encontrar.
“Abracadabra”- decía el gato.
Y la gata le miraba encantada, boquiabierta, ojiplática y cada vez más enamorada.
“Abracadabra” – repetía el minino.
Y al instante, ni por aquí, ni por allá, la gata nada encontraba.
“¿Dónde está el gato?” – se preguntaba.
“Escondido bajo su sombrero”- su conciencia le susurraba.
“Abracadabra”- pronunciaba solemne la gata, agitando el sombrero de ala ancha.
Pero no había forma, de allí no salía nadie ni nada.

Así que la minina comenzó a hablar con el sombrero, con un único anhelo, que su gato escuchase a través del fieltro y saliese en algún momento.
Y al final, el gato salía, como si el tiempo no hubiese transcurrido ni un segundo, hora o día.
La gatita se engalanaba, sus patitas acicalaba, y al juntarse con el gato, feliz ronroneaba.
El gato maullaba sus historias mientras la gata le miraba; y al final ambos se acurrucaban ronroneando bonito, perdiéndose en sus miradas.
Y de pronto, de nuevo…
“¡¡Abracadabra!! “- El minino se marchaba.
Y vuelta a empezar, la gatita con el sombrero se ponía a hablar:
“¡Ay sombrero, que le quiero, y él no se quiere enterar!”
Moraleja: “Nada tiene de especial llevar bien puesto el sombrero, si no tiene un lazo rojo y un agujero”. Bueno, es de una canción de Coque Malla, pero me mola la frase.
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