GATOS LOCOS

GATOS LOCOS

Había una vez un gato, que a una gata quería conquistar.

Se ponía y quitaba el sombrero y de él sacaba todo lo que la gatita quería encontrar.

“Abracadabra”- decía el gato.

Y la gata le miraba encantada, boquiabierta, ojiplática y cada vez más enamorada.

“Abracadabra” – repetía el minino.

Y al instante, ni por aquí, ni por allá, la gata nada encontraba.

“¿Dónde está el gato?” –  se preguntaba.

“Escondido bajo su sombrero”- su conciencia le susurraba.

“Abracadabra”- pronunciaba solemne la gata, agitando el sombrero de ala ancha.

Pero no había forma, de allí no salía nadie ni nada.

GATOS ENAMORADOS

Así que la minina comenzó a hablar con el sombrero, con un único anhelo, que su gato escuchase a través del fieltro y saliese en algún momento.

Y al final, el gato salía, como si el tiempo no hubiese transcurrido ni un segundo, hora o día.

La gatita se engalanaba, sus patitas acicalaba, y al juntarse con el gato, feliz ronroneaba.

El gato maullaba sus historias mientras la gata le miraba; y al final ambos se acurrucaban ronroneando bonito, perdiéndose en sus miradas.

Y de pronto, de nuevo…

“¡¡Abracadabra!! “- El minino se marchaba.

Y vuelta a empezar, la gatita con el sombrero se ponía a hablar:

“¡Ay sombrero, que le quiero, y él no se quiere enterar!”

Moraleja: “Nada tiene de especial llevar bien puesto el sombrero, si no tiene un lazo rojo y un agujero”. Bueno, es de una canción de Coque Malla, pero me mola la frase.

TODOS SOMOS GATOS LOCOS, TODOS SOMOS GATOS CUERDOS.

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