13 Oct HILO ROJO
¿Y si existe ese hilo rojo? Un hilo invisible que conecta personas y del cual es imposible escapar.
Desde el momento en que tomé su mano de nuevo, supe que era ella, solo ella, la predestinada a volver a mi vida en ese preciso instante.
Pasaron años, vidas enteras; y sin embargo, no hizo falta explicación alguna para mirarnos a los ojos aquella mañana y saber, sentir, que nuestros corazones ya se habían reconocido.
Las arrugas en los rostros dejaban constancia del tiempo transcurrido, pero no fue necesario contar demasiado, ya nos habíamos aprendido en el pasado.
Nuestros caminos separados se encuentran de nuevo y con sus mágicas palabras es capaz de ayudarme a llevar a tierra todos mis sueños.
Sus ojos brillan y sus manos se mueven al ritmo de cada palabra pronunciada. Convencida de lo que transmite, como buena comercial, que no vendedora de humo, sino de verdad.

Porque hay verdades que no queremos escuchar y novedades que no estamos dispuestos a afrontar.
A veces es más fácil coger un manual escrito por un humano cualquiera y dejarse etiquetar, por más que tu alma te grite “¿por dónde demonios vas?”.
Transitar nuevos caminos en ocasiones te conduce a la más absoluta soledad, hasta ese momento en el que el hilo rojo se tensa y poco a poco se hace visible, dejando que las yemas de tus dedos se deslicen suavemente por él, hasta llegar al otro extremo.
Y ahí descubres a otro ser, que al igual que tú, se empeña en vivir reinterpretando el mundo y su propia realidad.
Respiras. Por fin tienes una aliada para seguir transitando con tu cabeza recién amueblada y estructurada con nuevos conceptos, ideas, pensamientos, sensaciones y energías renovadas.
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